“EN LA LINEA” / POR: ERNESTO MARTINEZ PONCE

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Decidió está, han llegado dos de los que siempre son eternos candidatos al título, la hegemonía de los grandes y su enorme y exitoso historial se impuso en la cancha y ahora solo bastan unas horas para que llegue el Gran Día y saber quién de los combatientes habrá de ceñirse la corona para recibir las loas y elogios de quienes forman parte de la FIFA, por cierto tiene más agremiados que la ONU.

Alemania hizo pasar el ridículo mundial al anfitrión Brasil de tal forma que ni siquiera supieron los cariocas si se trataba de una pesadilla o era su triste realidad, la cual fue vivida en oasis de mediocridad durante los juegos de su participación mundialista; una verde amrela más desteñido e incoloro, una camiseta que no pesó y que en los momentos de apremio no resaltó lo maravilloso y mágico que se supone poseen en sus botines los jugadores brasileiros.

Unos alemanes fríos, disciplinados, parecía que sólo estaba en su mente la obligación de marcar gol sin festejar; empujar la de gajos al fondo de las piolas, recoger el esférico y seguir por más. Seguramente hasta el propio villano de la historia Adolfo Hitler se regodeó con la soberbia y magistral actuación del poderosísimo equipo teutón.

En la otra semi, un Argentina que una vez más merced a su entrega, pundonor, cariño a la camiseta, e inspirados mas de uno –casi lo puedo asegurar- en la “Mano de Dios” de Diego Armando Maradona tuvieron los arrestos para aguantar el vendaval holandés que ahora si, ningún “clavado” le fue útil para engañar al árbitro; al término de los noventa minutos se veían más enteros los holandeses que de hecho en los minutos extras intentaron pero la zaga del país de la pampa supo batirse en el duelo.

Ya en la instancia de los penales con el eterno epitafio ¿es volado o no? ¿son justos o no? Argentina clavó en forma perfecta mientras que Sergio Romo atajaba uno a los de Holanda que ya habían echado uno fuera del arco; sin más Argentina llega una vez más a encarar a los Alemanes en la gran final de una Copa del mundo.

En México ’86 de la mano del gran Diego en el estadio “Azteca” la escuadra de la playera albiceleste 3 goles a 2 y la segunda ocasión en que pamperos y teutones se vieron las caras en el partido que todos quisieran jugar fue en Italia ’90, cuatro años más tarda llegó la revancha aprovechada tras aquel polémico penal que marcó Edgardo Codesal al minuto 85 y que Andreas Brehme convirtiera; reza la leyenda urbana que desde entonces Codesal no es bienvenido en Argentina, nadie lo puede ver parado en una esquina de cualquier calle de la tierra de Gardel.

El score indica un título por bando, por lo que el domingo al filo de las dos de la tarde –tiempo de nuestro país que se jugará la Final- uno de los dos tomará ventaja en la historia. Una vez más las Islas Malvinas siguen siendo tema de disputa al surgir un enfrentamiento deportivo, el orgullo de los argentinos sería más hinchado el pecho de conquistar el cetro futbolístico al tener como testigo el territorio de su antiguo rival y clásico sudamericano: Brasil.

Para mayor humillación de los cariocas, el observar como los argentinos festejarían a todo lo que da el tango, saborear el mate, y extender su bandera a lo largo y ancho del país de la samba; aunque Alemania juega casi perfecto, eso no garantiza que se queden con el campeonato, para ello es cierto se requiere buen fútbol, factor suerte y ahora súmele que no haya pifias arbitrales; y como el Tri de Mi Corazón fue eliminado, sólo digo…QUE GANE EL MEJOR.

POR HOY ES TODO, HASTA LA PROXIMA, MIENTRAS TANTO HAGA DEPORTE QUE NADA LE CUESTA.

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