Madrid respira menos NO2 en el centro, pero más ozono

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Toda la Comunidad de Madrid, salvo la zona del Alberche, volvió a respirar valores altos de ozono (O3) en 2019, aunque la contaminación por el dioxido de nitrógeno (NO2) se redujo en la almendra central de la capital que mantuvo varios puntos negros, con lo que se han vuelto a incumplir los niveles establecidos por la UE.

Según el análisis de Ecologistas en Acción de los datos de contaminación del Ayuntamiento de Madrid, adelantado a EFE, en la región se registraron el pasado año 52 superaciones del umbral de aviso a la población por ozono troposférico -fijado en 180 microgramos por metro cúbico de media en una hora-, el doble que en 2018 cuando sumaron 26.

Los grupos de población más sensibles a la acción de este tipo de ozono son los niños, los ancianos y las personas con enfermedades respiratorias. La red de la Comunidad de Madrid tiene un total de 25 estaciones de medición de ozono, incluida la nueva instalada este año en el Puerto de Cotos que ha registrado dos de las 52 superaciones de 2019.

Esto último dato refleja que el ozono no solo se mantiene en zonas centrales sino en áreas alejadas y altas de la región. En consecuencia, afecta tanto a las personas como a la vegetación del Parque Nacional de Guadarrama.

La exposición a altos niveles de ozono troposférico interfiere con los procesos fotosintéticos y metabólicos de la planta y, al bajar la fotosíntesis, disminuye el crecimiento y la productividad de la planta. Aumenta además el envejecimiento en las hojas y hace a la flora más vulnerable a las plagas y a las enfermedades.

Mediciones de la red del ayuntamiento de Madrid

En cuanto a las mediciones de la red del Ayuntamiento de Madrid, el estudio de Ecologistas en Acción refleja que el ozono se ha comportado de forma similar al año pasado y, en consecuencia, ha habido pocas superaciones.

En cuanto al dióxido de nitrógeno hubo una mejora en el centro de la capital, aunque se mantuvieron dos puntos negros: Plaza Elíptica (51 microgramos) y Escuelas Aguirre (55).

Respecto al 2018, siete estaciones superaron el valor medio de NO2 en la capital -más de 40 microgramos-, mientras que en 2019 solo ha habido dos. Además, Plaza Elíptica tuvo en 2019 un total de 47 superaciones de 200 microgramos (cuando el límite son 18).

“Es un efecto positivo de Madrid Central”, ha insistido García Vicente, quien considera muy relevante recordar cuántas veces ha sido necesario el protocolo anticontaminación por NO2 -que no se ha activado desde marzo pasado- y, en consecuencia, las restricciones de tráfico que ello implica.

Metereología

En este escenario, explica, la meteorología ha ayudado a los buenos resultados, pese a que el verano ha sido muy caluroso (el calor propicia la generación del ozono) y las borrascas han favorecido la limpieza de la atmósfera. El pasado verano ha sido el quinto más cálido del siglo XXI en la Comunidad de Madrid.

El ozono “bueno”, situado en la estratosfera, protege de la radiación ultravioleta, pero se convierte en “malo” cuando se forma en la superficie terrestre. Se origina en verano, cuando se combinan radiación solar y diversos contaminantes, principalmente óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles que emiten los vehículos y las industrias.

En opinión de García Vicente, las políticas ambientales de las administraciones tienen que ser mucho más ambiciosas en la línea de que cada vez entren menos automóviles en la capital. En definitiva, Madrid ha vuelto a incumplir los niveles de calidad del aire establecidos por la Unión Europea, lo que viene arrastrando desde 2010, y está aún a la espera de la resolución del expediente abierto por estos hechos.

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