Claroscuro / ¡A chanclazos! / Alejandro de Anda

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LO CLARO. La integración de los universitarios en su formación y vinculación con la sociedad de la que forman parte, permite que la comunidad reciba los beneficios de los múltiples engranes y herramientas que dispone a través del bien conocido ‘servicio social’.

Así, la Universidad Autónoma de Tamaulipas ofrece en este espacio de interacción de alumnos con la sociedad, el que las prácticas en materia jurídica, contable, educativa y demás que las carreras profesionales forman y facultan a los futuros profesionistas, para acercar esos beneficios en jornadas multidisciplinarias de manera continua.

Un proceso ‘ganar-ganar’ sociedad-estudiantado.

LO OSCURO. Según la percepción mundial; según también la política mexicana, la humanidad no tiene remedio.

No confiamos en nada ni en nadie.

En poco tiempo se pondrá en consulta si es o no conveniente ‘sancionar’ a los ex presidentes del país.

La bandera eleccionaria del nuevo gobierno que postula una 4T, refiere que la corrupción se apodera de todos los confines del espacio público. Tanto el gubernamental como el privado –obvio, los que no pertenecen a su corriente política-.

En ese sentido, la desconfianza polariza a la sociedad; los pobres creen que cualquier rico debe enfrentar las consecuencias de su riqueza y el extremo opuesto, supone que quienes detentarán el poder, abusarán del mismo provocando despojos y confrontaciones de tendencias comunistas.

¿A qué nos lleva? Precisamente a que los valores inculcados en el hogar, supondrían que son cosa del pasado y que no existen más.

La defensa de los derechos humanos, dan pie a que en las redes sociales se difundan críticas contra el mal trato de los que obraron fuera de la ley y que su familia (caso de los que ya purgan condenas) pretende una defensa igualitaria comparable a aquellos que nunca han infringido la misma. O incluso mayor esa defensa.

En resumen, la sentencia apocalíptica de que la humanidad llega a un colapso y derrumbe de su estructura, donde todos somos pecadores, tendría opciones y ejemplos que no todo está tan mal.

O que sí existen esos valores que disienten de una corrupción generalizada.

Apenas este mes, un periódico nacional publicó de cómo Ramón ‘N’ (recordar que la reforma al modelo de justicia impide dar a conocer el nombre del indiciado mientras no sea declarado culpable) muchacho de 35 años, pretendía asaltar un autobús de pasajeros en la Ciudad de México.

A punta de pistola amagaba a los tripulantes, exigiendo sus pertenencias. No sabía Ramón, que al fondo de la unidad estaba la verdadera fuerza de la ley, atenta a sus movimientos.

La madre de Ramón saltó furiosa sobre éste, ¡chancla en mano! Para asestar el imperio de la justicia sobre el mequetrefe. Tomándolo a golpes, ante la mirada desconcertada de los ocupantes del microbús, hizo la patrona que los mismos pasajeros llamaran a la policía para entregar al ladrón de marras.

(Sic) “Repruebo los actos de mi hijo, pues siempre lo eduqué bajo un hogar cristiano y en camino de Dios” declaraba la ‘doña’ cuando ella misma entregaba al ‘pequeño’ a la justicia de los hombres.

No se necesita ser político, demócrata, rico, de extrema derecha o izquierda para ser una persona recta, con capacidad formativa.

La señora dio el ejemplo de los verdaderos derechos civiles, humanos y de aceptación del error en la conducta de aquél que ella misma formó.

Y era consciente que el error debía ser enmendado bajo las leyes donde vive. Que quien obra mal, se atenga a la sanción; aunque sea el ‘coyotito’.

COLOFÓN: No se ocupan consultas. Esas las deben dar los médicos. Sólo gobernar con equidad y justicia y que cada quien haga lo que corresponde.

Un tatuaje permanente de una chancla voladora, recuerda a este amigo suyo que hay leyes divinas mayores, sobre la ley de amparo.

alejandrodeanda@hotmail.com

@deandaalejandro

 

 

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