Maremágnum / Mario Vargas Suárez / Llegan de lejos

MAREMAGNUM

Quienes se dediquen a escribir guiones de series de televisión o películas, tienen en La Caravana, material para dar y prestar de lo que se suscitan a diario con los indocumentados de centro y Sudamérica que llegaron a México en forma ilegal y con aparente destino final, Estados Unidos.

Hombres, mujeres, niños y ancianos son el material humano que conforman las ¿cuatro, cinco o seis? Caravanas con destino incierto, porque hay rumores de que se van quedando a lo largo del recorrido y hasta quienes se regresaron a su país.

Hay quien habla de pesadilla con las amenazas de los mismos que conforman los grupos, pero también de alcoholismo e inseguridad en los mismos grupos. No falta quien se queje del maltrato de policías y agentes de migración mexicana.

Una paradoja es la que viven los migrantes que pretenden ingresar legalmente a México, pues siguen retenidos en Tapachula, Chiapas, desde por lo menos hace tres semanas, en espera del permiso mexicano. Mientras los que cruzaron por la fuerza el puente o por el río, ya son huéspedes de los empleados del gobierno de la CDMX que forman vallas para recibirlos.

Por cierto el gobierno, no la población, de la CDMX, determinó que las instalaciones del deportivo Jesús Martínez Rentería, “Palillo”, en la Ciudad Deportiva, serían áreas para dormir, comedores y abastecimiento de agua… ése preciado líquido que reclaman los chilangos de las zonas donde ha estado suspendido el suministro.

Con lo que no contábamos los mexicanos, es que en Las Caravanas “se colaron” enfermitos que pudieran provocar epidemias de fácil trasmisión a la población mexicana como la influenza y tuberculosis, desde luego hay infecciones en las vías respiratorias.

Las periodistas Erika de la Luz y Marcos Muedano de la Casa Excélsior, reportaron que se han detectado pacientes que dieron positivo en la prueba del Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH).

La misma fuente admitió que los informantes no precisaron el número de casos registrado en las últimas horas por el virus de sarampión, ya que después de analizar los síntomas de un paciente, se determinó aplicar una prueba de laboratorio para confirmar o descartar el caso.

En otras palabras, mientras los mexicanos nos “hacemos garras” en las discusiones de las redes sociales sobre la ayuda humanitaria, la suciedad que deja los indocumentados tras de sí, la ilegalidad de su estancia en México, la pobreza extrema en la que vivían, etc., nadie habló de la posibilidad de enfermedades que podían venir con ellos.

Las autoridades de los gobiernos federal, estatales y municipales, todos, tienen la obligación primordial de ver, defender, velar por los locales, de quienes les llevaron a ese cargo, sin arriesgarnos de ninguna forma -y menos en nuestro propio territorio-.

Las organizaciones propagandísticas de los Derechos Humanos, defensoras de los hondureños, salvadoreños, guatemaltecos y hasta colombianos y venezolanos que vienen caminando desde hace varias semanas, deben poner controles sanitarios.

Pero eso me parece un sueño, puesto que ni el ejército, la marina, la policía federal o los agentes de migración mexicana no fueron capaces de defender el territorio nacional, menos creo que puedan hacer registro de los que entraron.

Los mexicanos con hambre, frío o sin bañarse, pueden esperar, al fin y al cabo son de casa… ¿Hasta cuándo?

La filmación de la serie o película que aludo al inicio de esta columna, podría retratar lo que viven los caminantes, pero también lo que ellos dejan en los mexicanos, amén de las historias de injusticia, terror y hambre que vivieron en su tierra natal. Un antes y un después de Las Caravanas, nos garantizarían dos panoramas muy distintos a los que retrata la televisión nacional.

Las comunidades mexicanas de Chiapas que ayudaron a las primeras Caravanas de ilegales, ahora no tienen que ofrecer, ni dinero para emplearlos como lava autos o empleados domésticos, porque los nacionales no tienen.

El drama en breve no solo será el de los ilegales que entraron a México y que serán rechazados por las tropas norteamericanas, sino el que ocasionen en Tamaulipas y las entidades donde finalmente se van a quedar.

Por más que las voces oficiales hablen de la generación de empleos en mercados mexicanos para los centro y sudamericanos, la realidad es que los ‘Ninis’ nacionales siguen aumentando y por consiguiente los índices delincuenciales se incrementarán con el material humano recién importado.

Finalmente ¿Cómo sancionarán las Auditorias Superiores en los estados y en la Federación, a los funcionarios que destinaron recursos asignados a otros rubros y fueron gastados en el tema de las Caravanas?… ¿Desvío? Porque no estaba en el presupuesto 2018 ¿o sí…?

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