Los banqueros brasileños quieren a uno de los suyos de presidente… pero ni ellos le votarán

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El candidato más adinerado en la carrera presidencial de Brasil, Joao Amoedo, exbanquero de inversión, tiene muchos simpatizantes entre la comunidad financiera. Pero no obtendrá sus votos.

Amoedo, candidato del Nuevo Partido, es el político soñado de los inversores que temen por el resultado de las elecciones de este año. Después de una carrera en Itaú Unibanco y Citigroup, el exbanquero de 55 años apoya la privatización de la petrolera y los bancos estatales, y es partidario de las medidas laborales y previsionales diseñadas para apuntalar las cuentas fiscales. Tiene el respaldo de Gustavo Franco, exgobernador del banco central que se convirtió en una leyenda entre los inversores por sus esfuerzos para rescatar a la economía de Brasil después de una crisis cambiaria en la década de 1990.

“No voy a votar por él solo porque podría robarle votos a Geraldo Alckmin, lo que aumentaría las probabilidades de los candidatos de izquierda”.

Pero casi no tiene posibilidades de llegar a la última ronda electoral, de acuerdo con encuestas recientes, lo que llevó a los posibles partidarios a comprometer sus votos a otros candidatos. El pensamiento entre muchos operadores es que el peor resultado posible es el retorno al poder del Partido de los Trabajadores, por lo que están dispuestos a contener la respiración y votar por otros candidatos cuyas visiones no coinciden plenamente con las suyas, pero tendrán una mejor oportunidad en una segunda vuelta a finales de octubre.

“Amoedo ha estado haciendo un gran trabajo en la campaña electoral y seguramente pasará de tener un papel secundario a ser uno de los principales candidatos en las próximas elecciones”, dijo Paulo Petrassi, socio de Leme Investimentos en Florianopolis, Brasil. “No voy a votar por él solo porque podría robarle votos a Geraldo Alckmin, lo que aumentaría las probabilidades de los candidatos de izquierda”.

La última encuesta de Ibope muestra un empate para Amoedo con otros tres candidatos en el sexto lugar con un respaldo del 3% antes de la primera vuelta del 7 de octubre. (Los dos candidatos que ganen irán al balotaje si nadie obtiene más de la mitad de los votos en primera vuelta). El exgobernador de São Paulo Geraldo Alckmin, quien también respalda los esfuerzos para apuntalar el presupuesto, se ubica en tercer lugar con un 9%.

Jair Bolsonaro, el legislador de extrema derecha que fue apuñalado la semana pasada, sigue siendo el favorito y ha recibido el apoyo de algunos operadores temerosos de un regreso de la izquierda. Aun así, Amoedo mantiene seguidores en la comunidad financiera. Ricardo Lacerda, socio y máximo ejecutivo de BR Partners, un banco de inversión boutique en São Paulo, es uno de sus partidarios. El Nuevo Partido del candidato, que cofundó en 2011, no utiliza fondos públicos y solo se financia a través de donaciones.

Un candidato cienmillonario

Los mercados brasileños han estado volátiles antes de las elecciones más disputadas en décadas en medio de la desconfianza generalizada hacia los políticos y las instituciones después de los grandes escándalos de corrupción. El mes pasado, los invertionistas retiraron dinero de un fondo cotizado en bolsa que sigue a las acciones brasileñas al mayor ritmo jamás registrado, y la divisa se acerca a un mínimo histórico luego de perder un 20% este año.

Amoedo se define políticamente como un liberal clásico. Dice que la restauración de las cuentas fiscales de Brasil debería ser una prioridad para la próxima administración, y lo considera como un paso clave para recuperar la calificación crediticia de grado de inversión del país. En materias sociales, es bastante conservador y dice que es partidario de que el aborto siga siendo ilegal y que sea más fácil para los ciudadanos tener armas.

“Lucharemos contra la pobreza generando ingresos, no distribuyéndolos”, dijo Amoedo en un evento en São Paulo el mes pasado. “Y el capitalismo es la mejor manera de hacerlo”. El capitalismo le ha sido de gran utilidad a Amoedo. Es el más rico de los candidatos que compiten por la presidencia, tras declarar 425 millones de reales (102 millones de dólares) en activos que incluyen apartamentos, joyas y un yate. En comparación, Bolsonaro, excapitán de ejército y congresista de larga trayectoria, informó de 2.3 millones de reales en activos a la comisión electoral.

A la comunidad financiera le gusta Amoedo “por su experiencia, por el hecho de ser banquero, por tener conocimiento del mercado”, dijo Fernando Mazzanti, operador de divisas de INTL FCStone en Nueva York. “Desafortunadamente, lo que he escuchado es que, aunque parece ser un buen candidato, votar por él es perder el voto porque tiene muy pocas posibilidades”.

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