Europa necesita más protección ante la contaminación

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“La contaminación supone el mayor riesgo medioambiental para la salud en la Unión Europea”, ha afirmado Janusz Wojciechowski, miembro del Tribunal de Cuentas Europeo responsable del informe.

“En las últimas décadas, las políticas de la UE han contribuido a reducir las emisiones, pero el progreso de la calidad del aire ha sido dispar y aún se dan efectos considerables en la salud pública”.

Las normas de calidad del aire de la UE se establecieron hace casi veinte años y algunas de ellas son mucho menos estrictas que las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y lo que sugieren las últimas pruebas científicas.

Pese al descenso de los contaminantes atmosféricos, la mayoría de los Estados miembros no cumplen todavía las normas de la UE relativas a la calidad del aire ni han adoptado suficientes medidas eficaces para mejorarla, han asegurado los auditores.

También existe el riesgo de que se haya subestimado la contaminación atmosférica al no haberse controlado en los lugares adecuados. Con frecuencia, los planes de calidad del aire -un requisito fundamental de la Directiva sobre la calidad del aire ambiente- no han generado los resultados previstos.

El control ejercido por la Comisión Europea sobre los resultados de los Estados miembros en el logro de los objetivos de calidad del aire tiene sus limitaciones. Hasta el momento, sus procedimientos de aplicación de medidas coercitivas no han logrado garantizar que los Estados miembros cumplan los límites de calidad del aire establecidos en la Directiva.

A pesar de que la Comisión interpone acciones legales contra numerosos países y obtiene sentencias favorables, los auditores sostienen que los Estados miembros siguen incumpliendo a menudo los límites establecidos sobre la calidad del aire.

Información y concienciación ciudadana

Los auditores afirman que la contaminación atmosférica es un problema acuciante de salud pública; es fundamental informar y concienciar al ciudadano para hacerle frente.

Recientemente, los ciudadanos se han implicado más en las cuestiones de calidad del aire y han recurrido a los tribunales nacionales, que en varios Estados miembros han fallado en favor de su derecho a un aire limpio.

Sin embargo, los auditores constataron que la Directiva sobre la calidad del aire ambiente protege el derecho de los ciudadanos a acceder a la justicia de forma menos explícita que otras directivas medioambientales. En ciertas ocasiones, la información facilitada a los ciudadanos sobre la calidad del aire no era clara, según sus afirmaciones.

Con el fin de mejorar la calidad del aire de la UE, los auditores recomiendan: medidas más eficaces por parte de la Comisión Europea; actualización de la Directiva sobre la calidad del aire ambiente; priorizar la política sobre la calidad del aire e integrarla en otras políticas de la UE; y una mayor y mejor concienciación e información a los ciudadanos.

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