CLAROSCURO / El ‘Juanismo’ / Alejandro de Anda

CLAROSCURO

LO CLARO. El médico más importante en la historia de la humanidad es el griego Hipócrates. Sentenció la más pura de las recetas de salud “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”. Algo así como ‘eres lo que te comes’.
De ahí la importancia de considerar que los factores exógenos son principal motivo en la calidad de la salud.

El vivir en un mundo globalizado y competitivo, trae consecuencias como la baja en aspectos nutrimentales, privilegiando los costos en los alimentos a que tenemos acceso. Más bonito el envase y menos sustancia.

Así, la Universidad Autónoma de Tamaulipas propone interesantes estudios que contribuyen a garantizar la nutrición del ganado que aporta leche y carne aún en tiempos de estiaje.

Con la elaboración de suplementos alimenticios en el ensilaje (forraje) que provee un abasto suficiente de fuentes proteicas al ganado bovino que a su vez, redunda en aportaciones sustanciosas de los complementos que acompañan la nutrición humana derivada de estos nobles animales.

LO CLAROSCURO. Y aunque es temporada de reflexión, la haremos acorde a los tiempos.

Juan el Bautista sería propiamente quien hacía un trabajo de proselitismo (por llamarle en algún sentido adhoc) en torno a su misma figura.

Su rebelión en contra del gobierno constituido en poder de los romanos, era observado con cautela por aquellos y con recelo por los encumbrados de su pueblo. Es decir, era un sedicioso que promovía el derrocar a la autoridad en el poder.

Pero su doctrina no pudo culminar en buenos términos. A pesar de haberse aliado de un gran número de seguidores que en su calidad de pobres y desvalidos le seguían en la promesa de una vida mejor, su lenguaje incendiario provocaba que personajes como Herodes Antipas no sólo le temiese, por representarle un peligro alcista de la plebe… le era imperativo apagar ese fuego.

Pero había también otra llama en plena luz. Representada por otro ‘movimientista’ de nombre Jesús. De quien el mismo Juan reconocía el talento y conducción de las masas, que era el primordial objetivo de esas ‘izquierdas’.

La enorme y gran diferencia entre ambos, a pesar de que buscaban el mismo objetivo de conducir a su pueblo, las formas distaban del fondo.

Juan el Bautista promovía la insurrección contra ‘el mal gobierno’. Evidenciaba las corruptelas, los abusos, los atropellos que hacían los gobernantes y en su cara demostraba que personajes como Herodes llevaba una vida disipada con una mujer adúltera, esposa de su hermanastro.

Sus seguidores se contaban por cientos, pues la sed de justicia de los pobres en contra de los encumbrados, sumado al morbo de ver caer a los prominentes hacía que siguieran al Bautista.

El nazareno en cambio, sembraba una cultura que si bien era con tintes de sedición hacia la ocupación romana, fomentaba la reconciliación y la paz interior.

Es decir. Que cada quien busque dentro de sí al verdadero Dios. Que el gobierno verdadero es del Ser Supremo y no de los hombres. Que cada quien debe trabajar en construir y edificar ese reino sobre la Tierra.

No tenía un discurso combativo. Antes al contrario. Señalaba que para poder juzgar a cualquiera, debía ser justo. Así como ‘quien esté libre de pecado, que arroje la primera piedra’.

Juan estaba llamado a fundar la Iglesia en su nombre. Sin embargo, la doctrina del hijo de José y de María trascendió a un movimiento local y es hoy el más relevante sobre el cual se menciona es la historia más bella jamás contada.

Quizá. Sólo quizá. Si quienes pretenden gobernar desde un municipio hasta la nación optasen por buscar un mundo mejor, sus adeptos les seguirían sin pensar.

Uno dice ‘que es el que más experiencia tiene y que nadie sabe como él’. Otro de ‘la mafia del no sé qué cosa…’ y otro más es que es el único que puede cambiar a México
Ninguno está pensando en la gente. Más bien en el poder.

COLOFON. Con respeto a todas las creencias religiosas, el presente es sólo un referente crítico de dogmas.

alejandrodeanda@hotmail.com
@deandaalejandro

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