Bosques, los grandes enemigos del cambio climático

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Los bosques atesoran un gran potencial en la lucha contra el cambio climático, ya que protegen el suelo de la erosión, son parte del ciclo del agua, contribuyen a la biodiversidad, son hábitat de numerosas especies animales y vegetales, y regulan el clima local.

Gracias a la fotosíntesis, absorben el dióxido de carbono de la atmósfera y lo transforman en oxígeno, purificando el aire. De hecho, los bosques europeos absorben cada año el 10,9% del total de gases efecto invernadero de la UE.

Es por ello que, disponer de bosques sanos constituye una garantía de bienestar y salud.

Existen 182 millones de hectáreas forestales en la Unión Europea que cubren el 43% de su espacio. El 70% se concentra en siete países, esto es, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y Suecia.

La buena noticia es que, según Eurostat, entre 1990 y 2015, la superficie forestal en la UE creció en 11 millones de hectáreas.

Nuevo reglamento sobre el uso del suelo

El Parlamento Europeo quiere dar un paso más en esa ardua batalla contra el cambio climático y apuesta firmemente por evitar las emisiones derivadas de la forestación.

Con tal fin, pretende que los Estados miembros compensen los cambios que hagan en el uso del suelo con la plantación de nuevos bosques.

Es decir, si se dedica más terreno a la agricultura, circunstancia que incrementa las emisiones de CO2, pues que éstas se compensen plantando nuevos bosques o bien gestionando mejor los que existen.

El nuevo Reglamento propuesto, y que abarca tanto el terreno forestal como las tierras cultivadas y el suelo que ha cambiado de uso, se aplicaría a partir del año 2021 y está en plena sintonía con los objetivos climáticos del Acuerdo de París, es decir, reducir las emisiones de la UE para 2030 en todos los sectores, al menos un 40% respecto a los niveles de 1990.

En cuanto el Consejo determine su posición, el Parlamento podrá iniciar negociaciones con los Estados miembros sobre el acuerdo final.

A día de hoy, hay tres propuestas legislativas en discusión para dar cumplimiento a los compromisos contemplados en el Acuerdo de París. Se trata de la revisión del sistema de comercio de emisiones, que afecta a las producidas por la industria; la reducción vinculante de emisiones de efecto invernadero con objetivos específicos por países y que afecta al sector del transporte, la construcción, la gestión de residuos y la agricultura; y el Reglamento sobre el uso de la tierra, el cambio en dicho uso y las superficies forestales.

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