Maremágnum / Mario Vargas Suárez / Luto en Tamaulipas

MAREMAGNUM

Existen varias posturas sobre un fenómeno que, a pesar de ser natural y que todos sabemos que llegará, rehuimos muchas veces hasta hablar de él, porque sencillamente para algunos es miedo, para otros es terror.
El tema de la muerte ha sido muy controversial para el ser humano, sobre todo cuando la sentimos muy cerca y no necesariamente porque sea familiar, simplemente porque la muerte de una persona a la que identificamos con varias características de apego a la gente.
El fallecimiento del exgobernador Enrique Cárdenas González (1927-2018), originario de la capital tamaulipeca, en verdad que deja un gran hueco no solo en su familia, sino en la política del estado, pues su sola figura inspiró respeto a las diferentes corrientes de la política de la entidad.
A Don Enrique siempre se le relacionó con el presidente Luis Echeverría Álvarez (1970-7976), incluso desde mucho antes de que éste llegara a la Secretaría de Gobernación y de ahí a la presidencia de la república.
Entre los anécdotas se dice que ambos personajes se conocieron porque Echeverría junto a su familia, quedaron varados en la carretera Victoria Reynosa, por una falla mecánica del auto manejado por Don Luis, por lo que la amabilidad de siempre Don Enrique, le obligó a detenerse y prestarle ayuda.
Otras personas desmienten o afirman este pasaje, solo que aseguran que ambos personajes ya se conocían, puesto que fueron condiscípulos de la Escuela Primaria Lauro Aguirre, en el tercer grado y desde entonces nació una amistad inquebrantable. Por cierto ese centro escolar todavía tiene su edificio en la que fuera residencia del ilustre educador tamaulipeco, en el 11 Hidalgo y Juárez, de Cd. Victoria.
Cárdenas González fue Alcalde de Victoria (1968-1971), dos veces Senador de la República y alto funcionario del Gobierno Federal. Don Enrique asume la alta responsabilidad del Estado el 1 de enero de 1975 y la concluye el 31 de diciembre de 1980, entregando el Gobierno al Dr. Emilio Martínez Manatou (1981-1986).
La política agraria de Don Enrique para el país hizo prosperar el campo de Tamaulipas, al grado de convertirlo en el Granero de México, con su programa Revolución Verde.
Don Enrique no solo se ocupó de asuntos políticos, sino que fue agricultor y ganadero, hasta la fecha el rancho La Marina Vieja sigue en producción y a riesgo de equivocarme, en manos de la familia Cárdenas del Avellano.
Otra actividad empresarial de Don Enrique se dio en la comunicación cuando adquiere la estación XEBJ y de ahí el emporio de Organización Radiofónica Tamaulipeca con sintonía en amplitud y frecuencias modulada.
El periódico El Diario de Victoria se simboliza como uno de los rotativos más longevos de la capital. Otras empresas prósperas de los Cárdenas, es la producción de semillas, insecticidas, etc., así como la comercialización de gas butano, etc.
Son muchos los anécdotas que se pueden contar de la personalidad de Don Enrique, como en aquél movimiento universitario del campus Tampico cuando los estudiantes tomaron las instalaciones de la Autónoma de Tamaulipas y él, solo, entró al recinto para dialogar con la muchachada, que sorprendidos de su sencillez de lenguaje, finalmente pactaron el fin de su movimiento.
En la Loma del Santuario, al iniciar la década de los ochenta, en lo que fue el edificio de la Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas, se organizó una Ceremonia Luctuosa para recibir los restos de Don Luis Puebla y Cuadra, fundador de esta institución en 1888. Los alumnos habían hecho una valla para recibir al gobernador Enrique Cárdenas, pero a todos sorprendió porque su arribo lo hizo por una puerta lateral.
Esta ceremonia se organizó porque por instrucciones de don Enrique, Don Efrén Vidal Covián Martínez, cronista de Victoria, después de varias indagatorias históricas, localizó en el poblado de Playa Vicente, Veracruz, los restos del Ingeniero Puebla y Cuadra, y cumpliendo con los protocolos para trasladarlos a Tamaulipas, fueron depositados en el monumento construido exprofeso, en las instalaciones de la BENFT.
Seguramente el pueblo de Tamaulipas, todavía hasta hace unos meses podía saludar a Don Enrique Cárdenas González y, ahora su viuda, Doña Bertha del Avellano de Cárdenas González, pues su sencillez y amabilidad siempre fueron signos de identificación con el pueblo, con su gente.

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