El problema no es la sequía, sino la escasez y la sobreexplotación del agua

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Coincidiendo con el fin del año hidrológico 2016-2017, la organización SEO/BirdLife recuerda que las imágenes de embalses bajo mínimos, por ejemplo, no solo reflejan las escasas precipitaciones, sino que muestran “la escasez crónica y la sistemática sobreexplotación” del agua en España

“Sigue construyéndose en la percepción social el dogma de que las sequías son algo excepcional y que por ello es suficiente con tomar medidas excepcionales, como la cesión de derechos concesionales o la explotación de pozos de sequía, para hacerles frente”, se lamentan desde SEO. “Hay de desterrar la idea asumida de que construir más embalses o realizar más trasvases va a hacer emerger el agua por arte de magia”, explica Roberto González, responsable del Programa de Aguas de SEO/BirdLife.

El año hidrológico ha tenido un carácter muy seco en el conjunto del país, pero con importantes diferencias territoriales, prosiguen desde la organización. “Por extraño que parezca en las cuencas del Júcar y el Segura el volumen de precipitaciones se ha situado un 11% y un 22% por encima del valor normal, respectivamente”, recuerdan desde SEO. La situación se complica por el aumento de temperaturas, que conlleva incrementos en la evaporación.

“A las puertas del último ciclo de planificación que ofrece la Directiva Marco del Agua (DMA) y de la revisión de los planes de sequía, que se prevé para diciembre, estamos tal vez ante la última gran oportunidad de acordar una planificación hidrológica que, de no adaptarse, está abocada al fracaso”, advierte González.

Aguas subterráneas y superficiales

La verdadera joya de los recursos hídricos de España, las masas de agua subterráneas, están en un estado preocupante, asegura SEO. Aproximadamente la mitad de las aguas subterráneas de nuestro país están en mal estado ecológico, tanto por sobreexplotación como por contaminación, según los datos que maneja la organización. De la misma manera, prosiguen, el 42% de las aguas superficiales (ríos, lagos, transición y costeras) se encuentra en mal estado.

“Y la realidad podría ser mucho peor, teniendo en cuenta que algunos de los indicadores que son claves para conocer el estado ecológico de estos ecosistemas, especialmente en los ríos (por ejemplo, fauna piscícola, hidromorfología, etc.) ni siquiera se están utilizando tal y como exigía la DMA”, subrayan. SEO considera que se deben adaptar los mecanismos utilizados para declarar las situaciones de sequía, “ya que los actuales no permiten distinguir entre la sequía meteorológica y la escasez derivada de la gestión”.

La disponibilidad del recurso no depende exclusivamente de un fenómeno meteorológico, sino también de la toma de decisiones sobre la gestión, estiman desde la organización. Así, los indicadores deberían basarse en variables como la pluviosidad, la evapotranspiración o la sequía fisiológica de la vegetación, entre otros, proponen; en lugar de en “variables de gestión, como el nivel de los embalses”.

Las proyecciones para los próximos veinte años sitúan a España dentro del grupo de países con un estrés hídrico extremadamente alto. “Es evidente que España se seca. Un reciente informe elaborado por World Resources Institute estima que el cambio climático y el aumento de la demanda provocarán problemas de suministro de agua en 33 países en 2040. España, junto a Grecia, es el único Estado de la Unión Europea que forma parte del listado en el puesto 30″, indica la directora ejecutiva de SEO/BirdLife, Asunción Ruiz.

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