Contrapunto / Por José Lorenzo / CIUDAD MADERO

LORENZO

Desde que fue fundada como municipio Ciudad Madero ha estado buscando en sus gobernantes un rumbo y una mano que los lleve al destino que merece.

Habitada por gente trabajadora, cumplida y alegre, la gran urbe petrolera ha crecido desde la última década del siglo pasado a un ritmo vertiginoso que le aumentó la población exponencialmente hasta consolidar una comunidad de más de doscientos mil habitantes.

Muy lejos quedó aquella Villa Cecilia que el primero de mayo de 1924 alcanzó el rango de municipio mismo que fue ratificado por don Emilio Portes Gil, ya gobernador, al año siguiente de 1925.

Entonces el germen de esta gran ciudad lo fueron los obreros petroleros y ferrocarrileros que le dieron la fama de ser una sociedad de gente de trabajo de gustos sencillos y palabra cabal.

Pero ahora en este siglo veintiuno Madero es otra.

Aunque sigue teniendo como eje de su economía la Refinería Madero, ha diversificado el mundo de negocios en ofertas de servicios turísticos, comercio de tiendas departamentales y una muy agradable industria gastronómica.

Mas el gran atractivo lo sigue siendo el máximo paseo turístico del sur de Tamaulipas : la playa Miramar.

Madero ha visto en su historia de casi un siglo días de esplendor y de gloria.

Fue poderoso centro del aún más poderoso Sindicato Petrolero. Días de epopeya y fiesta en que el dinero rodó por las calles pero no se quedó

Al menos no se tradujo en una buena urbanización ni sólidas obras de infraestructura.

Con un rezago enorme en servicios públicos básicos como agua potable, drenaje, recolección de basura, y vialidades modernas y eficientes, Madero está esperando un gobierno que entienda la necesidad de un Plan de Desarrollo urbano que siente las bases para la ciudad que será los próximos cien años.

Cosa que hasta la fecha ningún gobierno municipal ha atinado a hacer.

Crecer de la mano de las necesidades es un paliativo para problemas de corto plazo pero no despeja el camino del largo plazo.

Para mediados del año que entra serán las elecciones para cambiar gobierno municipal. Se abrirán para los nobles maderenses un cúmulo de nuevas oportunidades de progreso y desarrollo.

Renovarse o estancarse, dice el viejo refrán.

Post to Twitter