CLAROSCURO / Sólo quedan tres / Alejandro de Anda

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LO CLARO: Estuvo a visitar a Tamaulipas, el comisionado presidente del Instituto Nacional de Acceso a la Información INAI; Francisco Javier Acuña.
Fue testigo de la primera firma de convenio entre ese instituto y el Gobierno de Tamaulipas que encabeza FGCV.
La ciudadanización de los entes fiscalizadores, es la tendencia natural derivada del antiguo distanciamiento entre sociedad y gobierno.
Todo comenzó –rememora el presidente del INAI- con la acérrima desconfianza que existía de los procesos electorales en México.
La propuesta del doctor Jesús Reyes Heroles al presidente López Portillo para impulsar la primera reforma electoral en 1977, que dio con la posibilidad de romper la hegemonía partidista existente a esa fecha.
Así daban paso a la ciudadanización de los procesos electorales.
Unos discrepan sobre el resultado real, donde los escépticos afirman que fue en el año 2000 con la alternancia foxista que vislumbró su primer éxito tal enmienda.
Lo cierto es que la desconfianza ciudadana creó la necesidad de personificar un antagonismo de la burocracia, en acompañamiento a la gobernabilidad.
Nacieron entonces organismos como el de transparencia y más recientemente el de anticorrupción.
Cuando la confianza ciudadana sea restituida, seguramente perderán su razón de ser los entes ciudadanos en cuestión. Que sea para bien…
LO OSCURO: ¿Qué fecha le resulta a usted imperiosa en el cercano futuro? ¿Las elecciones federales y estatales de 2018? Pudiera ser el eclipse total de sol de julio 2 de 2019; o la expo Dubai 2020, junto a la elección presidencial de EE.UU del mismo año.
La realidad es una sola. Y no va el eterno tabasqueño contemplado en otra boleta.
Christiana Figueres -fue jefa de la ONU para el cambio climático- y Stefan Rahmstorf son científicos respetados por la comunidad estudiosa en la materia, que recientemente emitieron un llamado de alerta al mundo.
A partir de 2017, nos quedan tres años –TRES AÑOS- para poder tomar medidas que enderecen el rumbo y evitar el umbral irreversible de una catarsis a la que Trump llama ‘mentiras de los chinos para acabar con Estados Unidos’.
Según los expertos, en 2017 las aguas que surcan los mares desde California hasta Vietnam, han alcanzado sus niveles más altos de temperatura en la historia.
La tasa media del nivel del mar aumentó en 50% en las últimas dos décadas. De no tomar medidas urgentes, países, gobiernos, empresas, sociedad en general, la emisión de gases invernadero provocarán devastaciones agrícolas, inundaciones y afectar la vida en las costas, en un inicio.
El año 2020 es el término para el cual predicen debemos contar con medidas apremiantes observables por los líderes de los países con adecuaciones tangibles como: obligatoriamente buscar que la generación de energía, al menos el 30% provenga de fuentes renovables; abandonar los combustibles fósiles hacia el 2050; que el 15% del parque vehicular se mueva con electricidad y emitir más ‘bonos ecológicos’.
Planes inmediatos y de primer alcance, que si no existe respuesta positiva ante esta amenaza mundial –producto del desarrollo y de la poca sustentabilidad que los generadores de riqueza alientan- no habrá un mundo qué heredar.
Habremos de prestar oídos a la premisa de reencausar las políticas públicas que nos gobiernan, donde vemos distantes los efectos de una hecatombe de la naturaleza, pero que tan cercana está, como evocar un par de sismos atrás.
Con Trump o sin él, el cambio climático nos obliga a unirnos en esta oportunidad de tres años que ya descontamos, hacia la salvación de nuestra especie.
COLOFÓN: Más nos valdría a todos tomar con certidumbre y con compromiso esta invitación de los científicos a salvar a nuestra Tierra. Consideremos mejor una campaña 2020 por un país y un planeta sano. Los políticos son dispensables… También Rusia 2018.

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