CLAROSCURO / ¿Quién pierde más? / Alejandro de Anda

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LO CLARO. Más que importante, es de vital atención el mantener una visión clara de la educación superior de nuestro país, eslabonada a la productividad.
El romanticismo de antaño que pretendía formar eruditos, no es la mejor herramienta para el crecimiento que le es imperativo a nuestro país.
El doctor Salvador Malo Álvarez es director general de la educación superior universitaria de la SEP.
Derivado de la reunión regional para la planeación y desarrollo de la educación superior, que tuvo como anfitrión a la Universidad Autónoma de Tamaulipas, se convocó a las universidades públicas y privadas de Coahuila, Durango, Nuevo León, San Luis Potosí y Tamaulipas a participar de esta estrategia rectora.
Afirma el director Melo, que los verdaderos retos de la educación superior, es dotar al estudiante de competencias; del uso de tecnologías para transformar al país; de hacerles más responsables de su educación y de enseñarles con procesos reales, que les sirvan para entender el mundo que les toca mejorar.
LO OSCURO. Partiendo de la sentencia dictatorial del presidente Trump, respecto de que México es uno de los países más violentos, el canciller Videgaray le respondería ‘tendría qué ver que Estados Unidos es el principal consumidor de drogas’. Palabras interpretadas de los mencionados políticos.
En referencia a la negociación (fundamental para México) del Tratado de Libre Comercio TLCAN, los miembros adscritos por ambos países a sacar adelante el documento maestro que permita el intercambio de mercancías y valores entre los países vecinos, la fecha se antoja cada vez más lejana para su implementación.
Hostiles frases del mandatario estadunidense, que señalan (sic) “si no se obtiene una renegociación total, terminaríamos para siempre el tratado” y que con esos amagos que perfilan a un empresario que apuesta mucho al abalanzarse sobre su rival, podría dar al traste con un mercado que es llamado a ser uno de los principales estándares de medición en el mundo de mercancías y servicios.
¿Quién pierde más? A pesar de ser un endemoniado producto, los estupefacientes utilizan la plataforma logística mexicana para proveer a la nación que más consume en el mundo. Ojalá se acabara de una vez.
Otros productos que sí son legales, perjudicarían más al sector productor norteamericano que al nuestro.
Claro, en ninguno de los casos hablamos de tecnologías o productos que requieran de mucha transformación. El azúcar es quizá el primer factor de desavenencias que provocaría catarsis al mercado de consumo de EE.UU.
Hoy en día, casi 600 mil millones de dólares transitan por ambas fronteras. Una eventual cancelación del tratado, provocaría la caída en más del 20% del mercado de exportaciones de este sector que requiere del azúcar como materia prima.
Igual las bebidas y el tabaco que los vecinos envían a consumo mexicano, que les restringe en casi el 40%, sus ventas ordinarias.
Los productos del campo que hasta hoy logran intercambio entre estos países, perderían atractivo mercantil que a su vez, se traducirá en un incremento sustancial a la venta al público, por dejar de ser competitivos.
Es verdad; podríamos perder mucho, por la desventaja logística de buscar nuevos socios comerciales que logren alcanzar los costos de traslados, que no tenemos al ser ‘vecinos de barda’ con el país del norte.
Pero somos 110 millones de personas.
El vecino tiene 350 millones. ¿Quién pierde más?
COLOFÓN. Los expertos señalan que ante una pérdida de negociación y se dé por terminado el tratado, el peso alcanzaría una cifra de 18.70 por dólar. Según el último dato, hoy cerramos a 18.20 Algo sucede. Alguien debería informarnos, para no parecernos al conductor de televisión de Nuevo León ‘cachado’ al aire diciendo improperios “¡Avísenme!”

alejandrodeanda@hotmail.com

@deandaalejandro

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